El paracetamol podría aliviar el dolor de un “corazón roto”

Una investigación de la Universidad de Kentucky, EEUU, reveló que el dolor físico y emocional afectan a las mismas áreas del cerebro. Por qué “duele” la tristeza

Solo 4 simples palabras pueden ocasionar en el cuerpo tanto daño como el susto del ladrido inopinado de un cánido o bien el dolor de una taza de café caliente vertida sobre la piel: “ya no te quiero”. En ese instante la sensación de rotura puede provocar que falte el aire, que se tensen los músculos, el corazón se acelere y aumente la velocidad a la que fluye la sangre en las venas o bien que se nuble la vista, entre otras muchas cosas.

El conocido “corazón roto” no es entonces tan solo una metáfora sino el cuerpo verdaderamente puede sentir dolor frente a una situación tan agobiante y dolorosa. Naturalmente, para soportar una situación peligrosa, el cuerpo reacciona alterando ciertas funciones vitales en busca de la supervivencia. Esta labor está al cargo del sistema inquieto simpático, que prepara al cuerpo para batallar o bien huir de una amenaza lo más veloz posible. El sistema nervioso y la adrenalina liberada “atacan” entonces de forma directa al corazón y al estómago provocando un enorme malestar físico: la conocida sensación de que la tristeza “duele”.

Aun una serie de estudios efectuados por estudiosos estadounidenses verificaron que el solo hecho de ver fotografías de una ex–pareja tras una rotura puede desatar en el cuerpo una serie de componentes sensoriales de pesar anatómico.

Además de esto, la investigación verificó que ciertas personas pueden probar tras separarse algo muy similar al síndrome de abstinencia. Resulta paradójico, mas exactamente las mismas hormonas que generan ciertas sensaciones más esenciales de los humanos son responsables indirectas de sus grandes pesares. La oxitocina, la dopamina o bien la serotonina (las hormonas del amor, la inventiva y la dicha) desaparecen tras una separación y el cuerpo, víctima de una reacción química, padece.

Exactamente el mismo estudio, publicado en la gaceta científica estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences, probó asimismo que en el cerebro se activan exactamente las mismas áreas en una rotura que cuando se cae una taza de café caliente sobre la piel y, aunque, el dolor sensible no es igual que el físico, las reacciones sí son afines.

Por esta razón, Nathan deWall, sicólogo de la Universidad de Kentucky en U.S.A., se planteó investigar si ese dolor podía ser tratado con medicina real y llegó a la conclusión de que el acetaminofeno, más conocido como paracetamol, puede reducir la contestación física y neuronal asociada con el rechazo social. En el estudio, quienes tomaron el compuesto tuvieron menos actividad cerebral relacionada con el dolor.

No obstante, un conjunto de científicos de los Institutos Nacionales de Salud y la Universidad Estatal de Ohio, en USA, sugirió que este efecto puede tener un impacto negativo en la conducta reduciendo la capacidad de una persona de identificarse con el dolor físico o bien sensible de otras personas. Por esta razón, aunque el paracetamol puede ser efectivo luchando el dolor o bien la tristeza, los autores de los dos trabajos llaman a la cautela al instante de automedicarse. Al fin y al cabo, con o bien sin paracetamol, las penas de amores no duran por siempre.